El “sutil” vínculo entre enfermedad y emoción

25 Ene 2019

Artículo

Comprender el “sutil” vínculo que une las emociones que experimentamos diariamente (estrés, ansiedad y preocupaciones) con los pequeños y grandes malestares que nos aquejan es la clave para transformarnos, evolucionar y mejorar nuestra salud física y psíquica. Para comprender este vínculo necesitamos comprender, escuchar nuestro cuerpo.

Escucha tu cuerpo,

Es más sabio que tú.

Desde la antigüedad, siempre se ha sabido que los sentimientos y las emociones producen cierta repercusión en el organismo. Así como el ambiente (familia, amistades, trabajo, lugar, educación, etc.) en el que una persona vive.

Cuerpo y mente no son dos mundos separados, sino dos partes, en continua influencia recíproca, de un todo: el hombre, en su unidad somato (cuerpo) – psíquica (mente).

Esta influencia recíproca funciona en las dos direcciones: cuerpo → mente, mente → cuerpo, pero, generalmente, en nuestra cultura solo tomamos en consideración el síntoma o la enfermedad que afecta nuestro cuerpo.

Es más fácil y cómodo pensar que la enfermedad es algo de exterior a nosotros y que poco o nada tiene a que ver con nuestra vida interior.

Es más fácil y cómodo descargar toda o casi la responsabilidad de nuestro bienestar a un médico y a una medicación.

[Y aquí me gustaría lanzar una flecha en favor del sector médico: a menudo nos quejamos de médicos pocos atentos, fríos, distantes, que no nos comprenden y que a menudo no nos cuidan en los tiempos y en las formas en que nos gustaría. 

Bueno, he trabajado codo a codo durante unos años con médicos, en el extranjero y en unos años en los que los médicos eran tratados profesionalmente (menos pacientes que atender y más tiempo para dedicar a cada uno de ellos) y económicamente mucho mejor que hoy en nuestro país, “nuestro” porque considero a España como mi país después de casi 19 años viviendo aquí. En este país tuve mis problemas de salud y aquí conocí a excelentes médicos que tienen que luchar diariamente con tiempos ridículos para dedicar a cada paciente (¡unos minutos!) y con la dificultad de hacer que el paciente entienda que la medicación, a menudo, por si sola no hace milagros, si este no pone también su buena voluntad en cuidarse … y aquí comienzan los problemas.]

Tu cuerpo es tu templo.

Cuídalo, porque vivirás en él toda TU vida. 

En mis años de estudio de la naturópatia* (palabra utilizada aquí en los medios de comunicación para identificar a personas que tenían el único propósito de engañar a los enfermos para enriquecerse) he aprendido a ver cómo la enfermedad, a menudo, está conectada a un desequilibrio interno, en el plano mental o anímico.

Con esta visión podemos entender mejor la relación entre la enfermedad y la mente, identificando las emociones que debemos transformar dentro de nosotros mismos.

La enfermedad no es mala, solo hay que entenderla. 

La psicosomática nos permite comprender e interpretar los síntomas a través de la relación órganos-emociones, para comprender el mensaje profundo de ellos y ayudarnos a recuperar el bienestar.

Nuestro fantástico cuerpo es un organismo finamente estructurado, que hace muy bien lo que tiene que hacer, todo está en mantenerlo en su estado natural de equilibrio con la mente. Cuando hay un problema en algún sistema allí viene un dolor o una enfermedad que nos advierte que algo está mal, un mensaje claro de que tenemos que arreglar algo.

Cada síntoma, cada enfermedad es un mensaje que debemos entender para evolucionar … ¡al final es para nuestro bien!

Comprender el “sutil” vínculo entre las emociones y los órganos nos permitirá conocernos mejor.

El cuerpo nos habla,

solo tenemos que escucharlo y ayudarlo. 

¿Nunca os ha ocurrido que en un momento delicado, como cuando se prepara una importante entrevista de trabajo, el cuerpo ha reaccionado con una serie de síntomas psicosomáticos, como herpes o trastornos gastrointestinales?

¿Casualidad o causalidad?

Recuerdo el caso de un obrero que estaba trabajando en mi casa, recién llegada en España, que tenía problemas de gastritis y hablando de mi trabajo en Alemania me preguntó si podía ayudarlo ya que seguía teniendo molestias a pesar de seguir la dieta prescrita por el médico y tomando regularmente su medicación.

Le pregunté: “Quien no consigue digerir?” y el arquitecto que estaba allí y me ayudaba con el castellano me corrigió: “Que, no quien”

Lo pensé medio segundo y confirmé: “Quien?”

“¡Mi suegra!, de verdad no la digiero, es insoportable”

Mi respuesta hizo reír todo el grupo de obrero que poco a poco se había acercado.

“La suegra no puedes eliminarla físicamente, tampoco con una prescripción medica que diga que es por tu bienestar, pero puedo darte herramientas para que su presencia no te afecte tanto.”

A los dos meses el médico le dijo que ya podía dejar la medicación y que con solo tener cuidado en la alimentación era suficiente.

¿Casualidad o causalidad?

Os dejo reflexionar unos días y en el próximo articulo entraré en los detalles.

Os espero.

Annalisa

  • Diplomada en Naturopatía
  • Practicioner PNL
  • Diplomada en MBSR (Reducción del Estrés basado en Mindfulness)
  • Diplomada en MBCT (Terapia Cognitiva basada en Mindfulness)
  • Especializada en Alimentación Consciente basada en Mindfulness
  • Especializada en Mindfulness para Niñ@s
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